
Marco Pérez firma una tarde arrolladora en Murcia, donde corta cuatro orejas y un rabo y sale a hombros junto a Emilio de Justo y Borja Jiménez.
La Feria de Murcia encontró en Marco Pérez a uno de sus grandes protagonistas. El joven torero protagonizó una tarde rotunda en la Corrida de la Prensa, quinta cita del abono, al sumar cuatro orejas y un rabo y abandonar la plaza por la Puerta Grande junto a Emilio de Justo y Borja Jiménez.
Los tres matadores compartieron triunfo en una tarde marcada también por el buen comportamiento general de la corrida de El Parralejo. El tercero, además, fue premiado con la vuelta al ruedo.
La jornada arrancó con el tradicional acto de la Corrida de la Prensa. Antes del paseíllo se entregaron reconocimientos a los toreros participantes, mientras que al finalizar el paseíllo el decano del Colegio de Periodistas, Miguel Massotti, acompañado por Juan Antonio de Heras y Alberto Castillo, tuvo un detalle con los actuantes.
Emilio de Justo dejó desde el primer toro una de las actuaciones más poderosas de la tarde. Se lució de capa y volvió a intervenir en el quite, antes de afrontar una faena condicionada por las molestias del viento.
El extremeño no permitió que el aire desluciera su labor. Se impuso con autoridad por ambos pitones, ligando los muletazos con seguridad y construyendo una faena de dominio sobre un toro que ofreció posibilidades.
La última serie con la mano derecha tuvo especial belleza. Después de una estocada fulminante, Emilio de Justo paseó las dos orejas.
Su segundo compromiso tuvo más dificultades. El torero recibió al animal con una mano y posteriormente lo llevó por chicuelinas. Ya con la muleta, comenzó de rodillas, pero el toro tuvo menor entrega y terminó siendo el ejemplar más deslucido de la corrida.
De Justo buscó soluciones y encontró sus mejores momentos al natural antes de que el animal perdiera definitivamente recorrido. Una estocada tendida dejó su actuación en una ovación.
Borja Jiménez tuvo que esperar hasta el quinto para encontrar el premio grande, aunque ya había dejado constancia de su capacidad ante el segundo.
Con este toro inició la faena con pases cambiados en los medios y posteriormente mostró firmeza ante un animal que repetía por los dos pitones. El sevillano respondió con una labor ligada y mandona, creciendo conforme avanzaba la faena.
Las manoletinas finales elevaron la temperatura de los tendidos. La espada, sin embargo, se complicó y, tras una estocada atravesada y dos descabellos, todo quedó en una ovación después de una leve petición.
El quinto permitió a Borja asentarse todavía más. La faena ganó en profundidad a medida que encontró el sitio y el temple, con especial brillantez en las series al natural, rematadas con largura.
El torero volvió a mostrar la madurez que atraviesa su tauromaquia y rubricó una actuación sólida, de torero en plena sazón. Esta vez la espada acompañó y las dos orejas fueron a sus manos.
Marco Pérez fue el gran protagonista de la corrida. Ya desde su recibo al tercero dejó clara su intención de no pasar desapercibido: larga cambiada en el tercio, galleo por chicuelinas para llevar al toro al caballo y un vistoso quite por navarras invertidas.
La faena de muleta comenzó con las dos rodillas en tierra y continuó con un toreo templado y variado por ambos lados. Marco encontró pronto la distancia y el ritmo adecuados para un toro que ofrecía materia prima.
El joven torero fue ganando terreno hasta hacerse completamente con la situación. Por el pitón derecho apretó al animal y exprimió cada una de sus embestidas. El cierre, nuevamente de rodillas, puso al público en pie.
Se volcó con la espada y la estocada fue definitiva. La contundencia del conjunto llevó a la concesión de los máximos trofeos: dos orejas y rabo.
Pero todavía quedaba una actuación de mucho peso.
Ante el sexto, Marco volvió a destacar en el quite por chicuelinas. Brindó la faena al empresario Ángel Bernal y, en un gesto de concentración, llegó a pedir que se detuviera la música para centrarse plenamente en la lidia.
El toro no puso las cosas fáciles. Marco tuvo que tirar de inteligencia, recursos y capacidad para construir una faena que fue creciendo en intensidad. Sin apoyarse en facilidades externas, consiguió imponerse y mantener al público pendiente de cada muletazo.
Otra gran estocada puso el punto final. El público volvió a solicitar el rabo, pero esta vez el premio quedó en dos orejas.
Con cuatro orejas y un rabo en su esportón, Marco Pérez se convirtió en el gran triunfador de la tarde y salió a hombros de la plaza de Murcia junto a Emilio de Justo y Borja Jiménez.




